Recuerdos y consuelos
Cuando llegue al lugar más profundo del bosque, me senté en el tronco de un árbol caído.
Las lagrimas no me salían, pero si los recuerdos.
Borrosamente comencé a recordar los primeros días que me conoció, las excusas que habían inventado sobre mi rápido nacimiento y mi gran parentesco con papá.
Perdí a mis padres. Mi hermano mayor fue adoptado, como yo.
Nunca le vi después de ellos.
Pero la corte me localizó cuando él y su esposa murieron en un accidente en coche, dejando a su única hija huérfana.
No podía decirle que no a esta hermosa criatura. Tiene la talla de un bebé de tres meses, más o menos, Es pequeña en algunos aspectos y mayor en otras.
Cuanto me hubiera gustado poder decirle que era su nieta biológica, y que no me habían adoptado.
Siempre debe de haber tenido la curiosidad de porque era así mi crecimiento, pero nunca deseó de saberlo luego de que se entero de que Jacob era un lincotropo.
También recordé cuando fuimos con Sue a La Push y le hecho en cara a Billy de porque nunca le había contado nada sobre que descendían de lobos, aunque luego se arrepintió y no hablo más en toda la tarde.
Mis recuerdos desvanecieron cuando comencé a escuchar unos pasos que se dirigían a mí a gran velocidad. Pegue un salto y me puse en posición de defensa.
Enseguida reconocí el ruido de las pisadas, era Jacob, mi Jacob.
Salto y cayo a unos metros míos. Su pelaje marrón rojizo iba desapareciendo a medida que se convertía en humano.
Cuando la transformación estuvo lista se desato un hilo de su tobillo, donde tenía sus pantalones. Se los puso rápidamente y luego vino hacia mí.
Se sentó en el tronco del árbol y me invito a que yo también lo haga. Me senté a su lado y el paso su brazo por den tras del mío mientras que yo me acurrucaba en su pecho desnudo y le tendía mi mano para que comparta mis recuerdos.
Cuando la tomo su mano estaba poco mas caliente que la mía. Suavemente la coloco en su cara y yo comencé la presentación de recuerdos.
Recordé nuevamente la primera vez que me vio, con su cara de asombro según el “por ver semejante hermosura”, las navidades junto a el, las visitas que le hacíamos, los paseos que dábamos junto a Sue y Jacob y la semana pasada cuando habíamos ido a visitarlo.
Las lágrimas dieron paso por mi mejilla y Jacob no se dio cuenta hasta que una de ellas cayó sobre él.
Sus manos gigantescas detuvieron mi llanto y luego de esto me dio un beso en la frente. Me acariciaba mi piel suave, pero indestructible y hacia que me den golpes de electricidad.
Lo rodeé con mis brazos y luego lo abrace con fuerza. Levante mi cabeza en busca de sus labios y vi como su mirada se perdía en la nada. Le di un beso en la boca y recién allí volvió a la tierra.
Me miro detenidamente y después me devolvió el beso.
- Te quiero- Él era la persona más importante en mi vida y tenia que saberlo.
- Yo también- me beso nuevamente y luego me sonrió.
Le sonreí débilmente en respuesta y él al ver mi esfuerzo se puso serio.
- ¿Te encuentras mejor?
- Supongo que sí, tú haces que todo se mejore…
No hablamos ninguno de los dos y eso hacia que se escucharan todos los sonidos del bosque. Comenzó a llover y el para que no tome frío aunque sabia que era inútil hacerlo, me alzo y me llevo bajo un árbol.
Una cueva natural era nuestra única protección de la lluvia. Estar dentro de ella se sentía como si estuvieras en una cuna de bebe.
- ¿En que piensas? – Su mirada perdida en la montaña me moría de intriga y deseaba saber que rondaba en su mente.
- Procura que no tomaras con cariño a más personas mortales, por favor… - Me miro a la cara y al ver mi cara de confusión prosiguió- Nosotros, los inmortales, debemos ver morir a los humanos que amamos, mientras que nosotros nunca moriremos, y los recuerdos de las personas que perdimos rondaran por toda la eternidad dentro de nuestras mentes. Hay que admitir que dentro de poco René y Billy morirán al igual que Charlie. Es imposible evitarlo, ellos deben cumplir su siclo de vida: El nacimiento, disfrutan de la vida, hasta que llega su hora y mueren.- Sus palabras fueron como puñaladas. Al verme la cara se arrepintió de habérmelo dicho- Lo siento Nessi. Piensa igual que es para tu bien, si te sigues encariñando de cada mortal que vez, mas sufrirás ante la vida.
- No puedo discutirlo, tienes toda la razón…
- Desearía no tenerla.
- Jacob…
- ¿Qué sucede? ¿Quieres que nos volvamos?
- No, quiero saber como murió Charlie. ¿Quiénes fueron?
Su cara era de sorpresa y angustia. Deseaba poder ignorar la pregunta, pero sabía que no podía.
- Creemos que son los hombres lobo. Hace unos meses atrás vinieron a Washington pero creímos que no harían daño, saben que los mataremos, son pocos, además parecen fuertes y grandes, pero su cerebro es del tamaño de una pasa de uva, sus estrategias fallarían.
- ¿Creen?
- Si, no es cien porciento seguro que lo hallan asesinados ellos, no tenemos pruebas, su olor es extraño para todos nosotros y cuando nos enteramos que Charlie no había regresado de su viaje a Port Ángeles, Emmet, Jasper y Alice fueron a recorrer la zona. Encontraron huellas muy grandes hundidas en un bosque, y al seguirlas encontraron algunas ropas de Charlie. Alice se encuentra frustrada de que no logro ver este incidente.
- ¿Pero, por que?- No lograba comprender que los había llevado a esto.
- Cayo, Marco y Aro los han tenido de caza hasta casi extinguirlos, razón por la que odian a los vampiros y al ver que Charlie tenia contacto con uno de ellos…
- ¿Solo eso?- No me convencía del todo su historia.
- No, también desean llamar la atención de los Vulturi, cosa muy torpe, quiere que luchemos con ellos, confían que sus “hermanos” lincotropos los ayudaran, desean darles una venganza cruel… Bueno esa es nuestra hipótesis.
- ¿Lucharías con ellos?
- Claro que si. Todavía guardo rencor.
- ¡¿Por qué les guarda rencor?! – Sabia lo que iba a contestar, pero deseaba que por casualidad no fuera así.
- ¡Por ti Nessie… Casi te asesinan al igual que a toda tu familia y a sus amigos!
- ¡¿Acaso pelearías con los asesinos de mi abuelo, el amigo de tu padre, tu familia?!
- Lo haría y no me arrepentiría.- Su voz era firme y segura, estaba clara su posición.
- ¿Acaso te importa más la vida que casi pierdo, que la que perdió Charlie?
- Al parecer si.
Me enfurecí tanto con Jacob que sentía que mis ojos desprendían llamas. Su cuerpo comenzó a temblar fuertemente. Tome aire y me calme.
- Jacob- Le tome el brazo y sus temblores pasar únicamente a sus manos.- Cálmate
Respiro unas cuantas veces antes de responder.
- Perdona, sabes que te amo demasiado para perderte y tan solo tener la idea de que casi te… matan, hace que no me importen los demás.
- No te preocupes, yo también reaccione mal. – vacile por un momento-¿Puedes dejarme a solas un momento? Te prometo que tendré mucho cuidado.
- Como quieras.
Se levanto y dejo que los temblores se apoderaran de nuevo de el.
Salió corriendo por el bosque y escuchaba como su bragueta se iba bajando.
Nuevamente unos pasos corrían por el bosque, pero esta vez se alejaban.
La lluvia se detuvo y solo se escuchaba el viento.
Pasaron horas de pensamiento sola en el bosque, hasta que vi que el cielo era negro y estrellado es así como decidí que era tiempo de volver a casa.
Me dirigí a lo de Carlisle, pero al ver que una huella mayor sobrepasaba la de Jacob, la curiosidad me sobrecargo y cambie mi rumbo.
A veces las huellas no estaban, pero ya me familiarizaba con el olor, era mucho peor que el de los lincotropos.
Al llegar a un prado ya no había rastro alguno de que alguien haya estado allí.
Frustrada di media vuelta decidida a marcharme, pero en la a lejanía veía que siete lobos, desde un acantilado le aullaban a la luna.
Me acerque velozmente, sin miedo alguno. No podrían olerme desde donde estaba, mi olor era muy débil.
Eran enormes, incluso más que Jacob.
Definitivamente no eran lincotropos, ellos se transformaban con la luna.
¿Ellos habrían asesinado a Charlie? ¿Buscaban aun así que luche mi Jacob y toda su manda junto a ellos para vencer a los Vulturi?
Tenía miles de preguntas que no iba a dejar inconclusas.
A hurtadillas los seguí, a los asesinos y vengadores, hijos de la luna.